1° NIVEL, CLASE 7
¿Qué es el Pecado?
El Pecado
es toda acción u omisión voluntaria contra la ley de Dios, que consiste en
decir, hacer, pensar o desear algo contra los mandamientos de la Ley de Dios o
de la Iglesia, o faltar al cumplimiento del propio deber y a las obligaciones
particulares.
«En sus
juicios acerca de valores morales, el hombre no puede proceder según su
personal arbitrio. En lo más profundo de su conciencia descubre el hombre la
existencia de una ley que él no se dicta a sí mismo, pero a la cual debe
obedecer... Tiene una ley escrita por Dios en su corazón, en cuya obediencia
consiste la dignidad humana y por la cual será juzgado personalmente.
¿Qué son
los pecados?
¿Cuándo
es mala una acción? Hay varios modos de responder lo mismo. Una acción es mala
cuando: es contraria la voluntad de Dios, se opone al verdadero bien del
hombre, se enfrenta a las leyes propias de la naturaleza humana.
Las
ofensas
Definición
y tipos.- Una ofensa es un daño al honor o dignidad de una persona. Pueden ser
de varias clases:
a)
Según el modo de hacerlas:
.
activas: burlas, desprecios, insultos,...: ataques directos a la dignidad de
alguien.
.
pasivas: olvidos, indiferencia, dejadez,...: dejar de prestar la atención y
honor debidos.
b)
Según a quien se dirigen:
.
directas: van contra la persona misma.
. indirectas:
dañan los seres amados por esa persona: hijos, familia, amigos, propiedades.
Características
de una ofensa.
o No es
necesario que el ofendido sufra. Puede ser hecho a sus espaldas. Por ejemplo,
la burla a una foto o imagen de alguien es una ofensa -que los asistentes
reconocen-, aunque el interesado nunca lo sepa.
o Sólo
hay ofensa si hay injusticia. Hay personas que se sienten afrentadas por la más
mínima desatención; estos casos no son ofensas reales sino orgullo real. Para
que sea una ofensa ha de ser algo injusto.
o El
perdón de una ofensa exige de por sí una reparación. El ofendido puede perdonar
sin más, pero la justicia exige alguna reparación que restaure el daño
ocasionado. Por esto, quien ofende a alguien no se conforma con pedir disculpas,
sino que se siente deudor y desea compensar de algún modo su acción.
Las
ofensas a Dios
Tipos
de ofensas a Dios.
o
Directas: corresponden a los tres primeros mandamientos. Atacan frontalmente a
la dignidad de Dios, bien activamente como las blasfemias, bien pasivamente
como el abandono del culto.
o
Indirectas: corresponden a los otros siete mandamientos. Aquí se maltrata
-activa o pasivamente- a quienes Dios ama: a los hombres, incluido el propio
pecador. Por ejemplo, quien se droga o emborracha se hace daño a sí mismo y por
tanto ofende a Dios porque trata mal a quien el Señor quiere mucho. Tanto le
quiere que por él murió en la Cruz.
8.
Gravedad de las ofensas.- Será mayor si se realiza ante el interesado, si éste
nos ama mucho, y si la dignidad conculcada es grande. Las ofensas a Dios reúnen
esas características que aumentan la gravedad. En particular, la dignidad
maltratada es muy grande:
o se
desprecia un amor y un bien infinitos, sustituyéndolos por bienes creados.
o se
desprecian grandes dones como la filiación divina y la inhabitación del
Espíritu Santo.
o se daña
la imagen de Dios que es el hombre.
o se
añade carga a la Cruz de Cristo, que tomó sobre sí nuestros pecados. La
gravedad de los pecados se capta mejor si recordamos cómo fue la reparación: el
hijo de Dios se hizo hombre y murió en la Cruz.
9. ¿No es
extraño que Dios permanezca ofendido? Dios no permanece ofendido. Los pecados
son ofensas a Dios pero a El no le afectan y no queda ofendido. (Para que haya
ofensa no es necesario que el ofendido sufra). De todos modos, se puede decir
que los pecados también afectan a Dios, pues cargan sobre la Cruz de Cristo,
verdadero Dios.
D.
Consecuencias de los pecados
10. ¿Qué
sucede al pecar? Cualquier decisión de la voluntad afecta a la propia voluntad
dejándola inclinada a ese bien o mal que quiso. Nuestras acciones nos hacen
mejores o peores: quien trabaja se hace trabajador, quien roba se hace ladrón.
El hombre alcanza la santidad a base de realizar buenas acciones, mientras que
"quien peca se hace esclavo del pecado". Esta es la consecuencia
natural de una acción humana: nos afecta para bien o para mal. No da lo mismo
escoger el bien o el mal. Los pecados rebajan la dignidad humana.
11.
Además el pecado es una ofensa a Dios y esto es tan serio que hace sonrojar a
los ángeles y a la creación entera. Las consecuencias son grandes, aunque
diferentes según la gravedad del pecado. Si es una falta leve
-venial- el amor a Dios se enfría pero se conserva. En cambio, una
ofensa grave -mortal- produce una ruptura con el Señor que deja de
inhabitar en nuestra alma; se pierde la gracia santificante, la que nos
diviniza y hace hijos de Dios.
12. ¿La
justicia reclama algún castigo? Ante las ofensas la justicia exige una
reparación, en esta vida o en la otra. Esto se consigue con obras que agraden a
Dios y mediante la mortificación. Bien entendido que el Señor no lo necesita.
Somos nosotros quienes necesitamos reparar la situación de nuestra alma en
pecado.

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